Disfunción eréctil: Terapia sexual y de pareja

  • La disfunción eréctil es la aparición de un cambio en la calidad de la erección tanto en términos de rigidez como en la capacidad de mantenerla con el fin de disfrutar de una relación sexual satisfactoria.
 
  • El correcto abordaje de la disfunción eréctil requiere la mayoría de las veces un enfoque multidisciplinar compartido y en colaboración con distintos profesionales.
 
  • En muchos casos el desencadenante es el componente psicógeno por lo que la valoración, orientación y el tratamiento psicológico es imprescindible.
 
  • La exigencia de “funcionamiento” no permite o incapacita disfrutar del acto sexual, lo cual genera en el paciente una actitud de alerta que le provoca estar más pendiente de obtener y mantener una erección que de relajarse y dar/recibir placer.
 
  • Genera inseguridad, ansiedad, insatisfacción, culpabilidad y frustración tanto en el individuo como en la interacción con la pareja.
 
  • La exigencia de lograr en cada contacto sexual la erección y/o penetración, la ansiedad anticipatoria a la disfunción, el miedo a no ser capaz de mantenerla, las experiencias previas, la preocupación por la crítica, las expectativas omnipotentes o desmesuradas de satisfacer a la pareja (temor al rechazo y al abandono). En definitiva, un exceso de preocupación por el buen funcionamiento sexual provoca que ante la mínima dificultad aparezca ansiedad y el temor a no ser capaz de responder. También se deben considerar desencadenantes de estrés en determinadas situaciones (problemas laborales, de pareja, familiares y de toda índole) que pueden constituir un factor determinante en la aparición y mantenimiento de la disfunción.
 
  • El nivel de comunicación en la pareja en la mayoría de casos es insatisfactorio tanto a nivel sexual como general (falta de asertividad o franqueza).
  • El objetivo inicial es expresar, detectar y modificar las causas inmediatas y concretas para reducir el nivel de ansiedad. Es la ansiedad anticipatoria (temor al fracaso) ante el rendimiento sexual y la exigencia “a funcionar” la que desempeña un papel esencial tanto en el origen como en el mantenimiento de esta disfunción.
  • A partir de técnicas cognitivo-conductuales se proponen objetivos como:
    • Identificar y combatir los pensamientos anticipatorios referidos a las relaciones sexuales sustituyéndolos por otros más adaptativos.
    • Disminuir las distorsiones cognitivas relacionadas con la exigencia, perfeccionismo, culpa y el miedo al abandono.
    • Atenuar y controlar las respuestas fisiológicas
    • Reducir los niveles de tensión asociados al acto sexual y realizar aproximaciones sucesivas satisfactorias
  • Programa de intervención:
    • Psicoeducación sexual (información sexual en general, mitos sexuales y tabúes)
    • Potenciar un estilo de vida saludable (Autocuidado)
    • Entrenamiento en Relajación, Mindfulness y Técnicas para descentrar la atención.
    • Respiración diafragmática: Parte del proceso fisiológico de la erección incluye el correcto funcionamiento del sistema nervioso parasimpático (SNP), y la respiración profunda activa el SNP. 
    • Mejorar la introspección y la reestructuración de los pensamientos automáticos y anticipatorios (Creencias disfuncionales).
    • Desensibilización sistemática personalizada (en imaginación y en vivo) a partir de ejercicios graduales
    • Programa de Autoestimulación y Fases Terapia Sexual personalizado y adaptado a cada paciente y proceso.
    • Terapia con EMDR.
  • Cuando el paciente que acude a consulta tiene pareja, la Terapia sexual de Pareja se orienta hacia la cooperación e implicación de ambas partes, responsabilizándose y compartiendo el abordaje de forma simultánea.
  • Tanto a nivel individual como a nivel de pareja, a menudo se establece un entrenamiento en habilidades sociales (asertividad) y en mejora de calidad de la comunicación.
  • En ocasiones, se combina con tratamiento psiquiátrico o farmacológico (PDE5)